Vivencias y pensamientos sobre la ruralidad y la vida en el campo desde Purujosa pueblo casi deshabitado a la sombra del Moncayo.

martes, 23 de julio de 2013

Referencia a Purujosa en artículo de Roberto Serrano en la Revista Rolde sobre la Ronda de Boltaña

Añoro subirme a Purujosa para tener que taparme con la manta en las frescas noches de la montaña. En estas jornadas de bochorno veraniego, en la ribera cuesta conciliar el sueño. Anoche estaba desvelado y me puse a leer una vieja publicación que encontré por azar, ojeando en la librería. Era el nº 126, correspondiente al trimestre julio-septiembre del 2008, de la revista ROLDE, publicación del Rolde de Estudios Aragoneses.

Allí encontré un artículo de Roberto Serrano Lacarra, componente del grupo “La orquestina del Fabirol” titulado “Salud Ronda!”. Era un pequeño homenaje a la trayectoria de otro mítico grupo del Sobrabe “La Ronda de Boltaña” con motivo de la publicación del que hasta ahora es su último disco. Los que me conocéis sabéis mi afición al folclore y su manifestación musical. Hace poco estuve en Echo disfrutando de las gaitas y duilzainas en el Festival PIR.

 Precisamente,  no es extraño que cuando subo a Purujosa vaya escuchando en el coche la Ronda de Boltaña, música que nunca falta en nuestro avituallamiento de la Calcenada, junto al abuelo Labordeta (DEP) o que cuando en Beratón recuerdan al bandido Chupina desde mi balcón suene el “Cucaracha bandolero” de la Orquestina, a pesar de que no entiendo muy bien el aragonés.  Por eso, así de entrada, me sorprendió que este artículo se me pasara en su día (algún hechizo que me echarían las brujas de Trasmoz) y enseguida el texto captó mi interés.

De la mano de Roberto fui recorriendo la trayectoria de la Ronda, repasando sus discos mientras los miraba de reojo en mi estantería. Viendo fotos ya históricas, de rondas a las que nunca he ido, pues siempre que los he visto ha sido en la Plaza del Pilar, en un ambiente mucho menos familiar que el que se respirará en los pueblos.

Como bien expresaba el autor, la Ronda está unida a su tierra, Sobrarbe, pero sus letras son universales pues hablan del mundo rural, de esos pueblos que se apagan frente a las luces de la gran ciudad, de ese mundo tradicional perdido en el océano del capitalismo más neoliberal. Y fue entonces cuando lo leí. Argumentaba así Roberto: “Si Sobrarbe es un país de abuelos cuyos nietos vienen en verano ¿no es así también en gran parte de nuestras comarcas? ¿Acaso no pasa eso en Purujosa, Fórnoles, Toril o Lechón? Pero no es tan simple, aunque cueste descubrirlo Sobrabe es mucho más y por ende, también son mucho más Purujosa, Fórnoles, Toril o Lechón?”.

Una garrampa recorrió mi columna vertebral. Podéis imaginar la ilusión que me hizo encontrar una referencia a mi “nido de águilas” en un artículo sobre la Ronda, escrito por un músico de la Orquestina. Un círculo mágico se cerraba, un hechizo de las brujas Pirenaicas para las brujas moncainas. Recordando las rondas joteras de Purujosa cogí el sueño y entre sueños soñé que la música folk salía por nuestra chimenea y el bochorno la empujaba al Norte, hasta esas otras montañas, más verdes y más altas, pero donde igual que aquí, ha habído, hay y habrá gente luchando por vivir en su tierra.

Al margen de recomendar escuchar la música de los dos grupos citados, recomiendo la lectura al artículo que hago referencia. El cual se puede consultar on-line en esta dirección:

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