Vivencias y pensamientos sobre la ruralidad y la vida en el campo desde Purujosa pueblo casi deshabitado a la sombra del Moncayo.

miércoles, 25 de diciembre de 2013

Feliz Navidad 2013

Ya está aquí la navidad. Esas fechas en las que nos acordamos de aquellos que nos han dejado y ya no podrán sentarse en nuestra mesa. Hace unas semanas murió Teodoro Pérez Bordetas, ilustrador y amigo de Purujosa, que todos los años, a la estela del cometa que nos guía hasta Belén, se acordaba de su pueblo de la infancia, enviándonos una tarjeta personalizada. Por eso, recuperamos del cajón de los recuerdos este “chirstmas” con la sagrada familia tras el casco urbano de Purujosa que con tanto cariño nos dedicó.

Estos son días de recogimiento familiar, de exaltación de la amistad y el amor. Y esta confraternización va más allá del simple ocio consumista.  Los medios de información propagan el dogma de la felicidad por medio de la acaparación bienes. Sin embargo, el espíritu navideño se diluye cuando pensamos que el crecimiento exponencial de los países ricos se sustenta en la explotación de los niños de los países pobres. ¿Cuántos niños en el mundo no podrán disfrutar de la navidad? El padre Francisco, orando en su eremítica cueva, estará feliz sin regalos, puesto que el mayor regalo no se compra con dinero. Amor, amistad, solidaridad, son sentimientos que están más allá de la lógica mercantilista en la que vivimos.
 
Christ with shopping bags by Banksy
Y en esta sociedad de la información y la globalización, las tradiciones se pierden y la cultura se estandariza. Tristemente, Santa Claus se impone a los Reyes Magos, olvidando nuestras raíces históricas y culturales. El trineo tirado con renos ha llegado hasta la Cara Oculta del Moncayo.  Papa Noel ha viajado desde su fábrica de juguetes situada por encima del paralelo 66º donde utiliza como mano de obra a una masa de elfos. Aunque los medios de información no harán esta reflexión,  esta imaginaria relación entre Santa y sus trabajadores élficos puede reportarnos lecciones a nuestra vida diaria.

 Así, algunos locos seguiremos pidiendo en la Carta a los Reyes Magos (especialmente a Baltasar, quien contará sobre su camello historias de hambre y pateras) que esos elfos explotados bajo condiciones laborales draconianas (working class) se revelen contra el barrigudo de su amo, que obtiene beneficios exponenciales con la plusvalía de su fuerza de trabajo gracias al segmento de mercado formado por niños inocentes. A fin de cuentas, esos fantásticos elfos son el reflejo de los trabajadores explotados en países subdesarrollados por multinacionales que luego comercializan en el primer mundo los juguetes que allí producen. Que distinto es el toy workshop nórdico de Santa Claus que refleja la publicidad navideña,  a las fábricas reales de Bangladesh.

Pero que mis reflexiones finales no nublen el comienzo de mi exposición. Sin olvidarnos de los que no están, ni de los que no tienen nada que celebrar, estas son fechas de amar a nuestros seres queridos. Por eso desde aquí os deseamos 
¡Felices fiestas!



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