Vivencias y pensamientos sobre la ruralidad y la vida en el campo desde Purujosa pueblo casi deshabitado a la sombra del Moncayo.

jueves, 28 de mayo de 2020

Senderos de Teja: La oportunidad perdida

Quisiera hacer un análisis de la situación del turismo y de la economía antes y después de la marcha de senderos de Teja de la Cara Oculta del Moncayo. 

En enero de 2018 escribía "El albergue de calcena en peligro de cierre" y denunciaba que "La triplicación del canon de arrendamiento del albergue  (...) pone en peligro la propia supervivencia del albergue (con sus servicios asociados tanto para turistas como para vecinos) y de los 5 puestos de trabajo y 5 vecinos". Recomiendo clicar en el enlace y realizar su lectura integra porque a la luz de los años, parecen palabras premonitorias. También analicé en otra entrada aquel fatídico pliego de condiciones que tantas consecuencias iba a traer.

El tiempo da y quita razones y ahí queda la hemeroteca para que las palabras no se las lleve el viento. Advertimos lo que pasaría. Y pasó. Primero cayó el nº de visitantes y finalmente el albergué cerró, los servicios desaparecieron y con ellos los turistas y las posibilidades de futuro. Hace dos años, era difícil encontrar un hueco para aparcar: caravanas y furgonetas llenaban nuestro valle y los negocios prosperaban con su consumo. Incluso algunos tuvimos la fortuna de celebrar nuestro banquete de bodas aquí. Hoy el cartel de cerrado es el fiel reflejo de los errores del pasado. 

Ni las 3.700 firmas recogidas sirvieron para abrir los ojos de algunos. Puede que su ceguera les impida ver estos hechos que relato. Puede que su obstinanción no les  deje ver la realidad. O lo que es peor, me temo que estarán satisfechos con una realidad de persianas bajadas. Mejor cerrado que abierto por otros.  

Por no callarme ante los despropositos viví esteriles debates en redes sociales donde todo acababa en personalismos. De poco consuela saber que mis palabras eran ciertas y a los hechos me remito. Escaso consuelo ver que hay trenes que pasan una sola vez y que en el valle del Isuela lo dejamos pasar.

Me dije que no hablaría más del tema. Ya de nada servía. Sin embargo, la melancolía me seguía acompañando y dos años después necesitaba cerrar una herida, aunque se que su cicatriz me acompañará para siempre. Esta historia necesitaba su epílogo:

Mientras nuestro valle languidece, Senderos de Teja lleva pobladores e iniciativas a otras tierras. Siguen saliendo en la prensa nacional, en las televisiones de toda España y siguen luchando por lo que creen: Unos pueblos vivos. Ahora luchan en Artieda, amenazados por un embalse, pero con el apoyo de sus vecinos. Todos Unidos. Reconvirtiendo su negocio, con la energía que da el emprendimiento: De escaladores a peregrinos del Camino de Santiago. La cuestión es no reblar.  Aquellos amigos que dejaron en el Moncayo no les olvidan y les desean toda la suerte que aquí, por desgracia y ceguera de algunos, no pudieron tener.

5 comentarios:

  1. "Lamentablés dirijentés, luegó dicén que aman su tierra"

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  2. Sabias palabras ... y algunos nos trataban de locos ...

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  3. Ahora sin embargo, cierran artieda también, y yo me pregunto ¿ha dejado ya de ser rentable para ellos... ?

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  4. Artieda asume la gestión el propio municipio y ellos continuan en el pueblo pero se centrarán en la parcela del proyecto "Envejece en en tu pueblo".

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