Vivencias y pensamientos sobre la ruralidad y la vida en el campo desde Purujosa pueblo casi deshabitado a la sombra del Moncayo.

domingo, 31 de enero de 2010

V Marcha Senderista contra la Mina de Borobia


CALCENA - PURUJOSA
28 de febrero de 2010.

Organiza: Plataforma en defensa del Agua y la Tierra.

Salida: Calcena (Parada del Bús) 10 de la mañana.

Más información: Pulsar sobre el cartel

Nuevamente, una marcha senderista contra la Mina de Borobia. Nuevamente, la bandera de Aragón volverá a ondear como lo hizo en el 2006 en el Collado del Tablado, haciendo frente a la ventisca, en el Mojón entre Castilla y Aragón. Nuevamente, el coche del ayuntamiento de Purujosa hará sonar sus sirenas como lo hizo a la entrada de Ciria, antes de iniciar la II Marcha contra la mina de Borobia en el 2007.Nuevamente, caminaremos juntos, como lo hicimos junto a los comuneros de Calatayud el año pasado, recorriendo el Manubles hasta Moros. Nuevamente, la pancarta de "Purujosa, no a la mina, si a la vida" recorrerá los senderos como lo hizo en la III Marcha entre Ciria y Berdejo. Nuevamente, Purujosa y la Cara oculta del Moncayo en pie de guerra.

Concentración en Calatayud contra la Mina de Borobia

Llegaba tarde. No se como me las ingenio para llegar siempre tarde y con prisas a los sitios. Este sábado la Coordinadora de municipios afectados por la mina de Borobia había organizado una concentración en Calatayud contra el proyecto minero que afectaría en gran medida a los acuíferos y al paisaje de la Cara Oculta del Moncayo. Se habían organizado autobuses para trasladar a los vecinos de las localidades afectadas y de Purujosa fueron nada menos que 14 personas, una cifra muy respetable y proporcionalmente muy superior a la de otros pueblos con mayor población.


Yo salí desde La Almunia con mi vehículo porque tenía un compromiso ineludible en Zaragoza al mediodía. Durante el trayecto mi móvil sonó varias veces, ya me estaban esperando. Al fin entré al recinto ferial y encontré a Antonio de Calcena y Paola de Brea; por fín nos habíamos juntados. El ambiente era festivo, un grupo de batuka animaba al personal mientras veía la ya clásica pancarta de: “Purujosa, no a la mina, si a la vida” bailando al son de los tambores. Caras conocidas aquí y allá: Alfredo “el abuelo” botánico de Chodes, Ricardo de Bijuesca, autor del magnifico blog de agumanubles, Fernando Lampre, excelente divulgador de los países aragoneses, etc.

Enseguida ví a mi padre, que venía del stand de la localidad de Moros, donde se vendía un magnifico librito de entrañable contenido: Los burros de Moros. Donde se habla de los 16 asnos que todavía viven el la bella localidad riberana del Manubles. Vicente me ofreció la bota de vino mientras José Luis conversaba con Antonio y Carlos con su amigo Chori. Gente de todos los pueblos, Moros, Calcena, Purujosa, Brea, Illueca, etc. Hermanados por una causa común, defender nuestra tierra.


Había muchos amigos de Calcena también, Fernando iba con su cámara de aquí para allá y Montero estaba al tanto de la proyección de diapositivas que se exhibían bajo la mítica Pancarta de la Calcenada, con la bella fotografía del pueblo, flanqueada por pegatinas de Mina No. Al otro lado del pabellón, colchonetas y castillos hinchables entretenían a los más pequeños al tiempo que una representación de los gigantes y cabezudos de Calatayud bailaban en el centro de la sala al compás de las dulzainas. A mitad mañana llegó un suculento almuerzo de patatas asadas y bocadillo de chorizo, regado con un buen vino de la tierra. Tras el cual, yo me tuve que marchar, aunque a lo largo del viaje por la autovía, mi cabeza seguía pensando en la Mina y en la magnifica mañana pasada.

Hoy domingo, sendas noticias aparecen en la prensa regional, El Periódico de Aragón le dedica una pagina entera, mientras que el Heraldo media. En ambos medios se puede consultar las declaraciones de los representantes políticos, desde el Presidente de la Diputación provincial a la directora general de cambio climático. Sin embargo, ninguna de las dos noticias llegan a expresar los sentimientos compartidos por miles de personas ese día, las noticias son una cosa y las emociones otra bien distinta. En este caso, para las personas de Purujosa, para los vecinos del nido de Águilas del Moncayo, se trata de una noticia con mucho sentimiento.



miércoles, 27 de enero de 2010

TIC´s: Comunicaciones en el mundo rural, Purujosa en youtube

No hace mucho tiempo me carteé con mi ya amigo Vicente Chueca. O mejor dicho, debería decir, me ciber-carteé. Las nuevas tecnologías de la información y de la comunicación (TIC´s) han traído innumerables ventajas, sin duda, pero ha sustituido algo tan tierno y emotivo como era el hecho de escribir una carta a mano, pasar la lengua para humedecer el adhesivo o el abrir la carta de amor de tu amada, mientras hueles la fragancia de su perfume desprendida del sobre.

Ni que decir que el e-mail es más frío, más impersonal, si, pero mucho más rápido y práctico. Del intercambio de correos con Vicente, moncaino como yo, del vecino pueblo de Beratón y presidente del Instituto Aragonés de Antropología (IAA), surgió una reflexión. Hablando sobre el encanto de que en esta Cara Oculta del Moncayo aun queden lugares donde aislarte del mundo, donde los móviles no existen o tienen sentido, nos pusimos a pensar sobre las comunicaciones en el mundo rural.

El desfase que tiene el mundo rural respecto a las TIC´s es lo que yo denomino el segundo desfase de comunicaciones. Si a lo largo del Siglo XX se había producido un desfase en lo referente a las comunicaciones viarias (peores carreteras por menor densidad demográfica que conlleva menor uso y por tanto menor rentabilidad); el mismo fenómeno se esta produciendo en el Siglo XXI con los nuevos medios de comunicación (móvil e Internet) que conllevan un mayor aislamiento de los pueblos en un mundo que paradójicamente es cada vez es más globalizado.

Siempre he entendido las comunicaciones como un servicio social y por lo tanto deberían ser públicas. Las comunicaciones deberían ser un derecho, aunque evidentemente, no una obligación. Si alguien quiere aislarse solo tiene que apagar el móvil y no conectarse a Internet. Sin embargo, la política de ¿cohesión territorial? lleva diferentes velocidades según se sea urbanita o rural. Otra vez el mito de las dos Españas, aunque esta vez desde otra perspectiva. Los intereses económicos antepuestos a los intereses sociales, la fría ley de la oferta y la demanda que teóricamente los Estados deberían reequilibrar en pos de una redistribución equitativa. Que utópico suena este en el Siglo XXI a pesar de la sangre derramada en todo el siglo XX en pos de esta justicia social.

Al menos en Purujosa, tenemos el quiosco de la DPZ en el albergue que nos permite una cierta conexión a Internet y poder disfrutar de algunos de los videos que los visitantes del Nido de Águilas del Moncayo cuelgan en la red de redes:









P.D: Mi agradecimiento a Rocio de http://encantodelmoncayo.blogspot.com/ , blog que me permitió descubrir estos videos.

domingo, 10 de enero de 2010

Poesía rural, El Pastor de Carenas

He de reconocerlo, no soy un gran amante de la poesía. No obstante, a pesar de mi predilección por la prosa (narrativa, ensayo o análisis) hay algunos poetas que los llevó grabados a fuego en mi corazón. En mi pequeño y personal altar de las musas tengo a 4 genios: Los dos rivales de la pluma por antonomasia del Siglo de Oro español, Quevedo y Góngora, a los cuales aprendí a apreciar (al igual que a tantos otros) gracias a la musicalización que hiciera de sus poemas el gran Paco Ibáñez. Gustavo Adolfo Bécquer, al que admiro tanto por su canto al amor como por sus leyendas, muchas de ellas ambientadas en el Moncayo, como el Gnomo o la Corza Blanca. Y por supuesto, el gran Antonio Machado, el poeta de los duros yermos del interior de España.

Cuando se es capaz de apreciar la belleza que esconde la dura meseta Soriana, barbacana de Castilla, y plasmarla y transmitirla con la hermosura y dulzura que él hizo, sin duda se está ante un genio. No me canso de releer aquel poema que dedicara a las Encinas, ese árbol de modesto porte pero de gran corazón, raíz de Iberia, blasón de España y sombra de los caminantes de medio Mediterráneo.



De los cuatro genios que están en mi particular Partenón de las letras, Machado es el más cercano a Andrés Nuño puesto que ambos tratan una temática similar, a saber, el campo, la naturaleza, los pueblos y sus gentes. Andrés Nuño, más conocido como El pastor de Carenas, me ha hecho redescubrir el amor por la poesía con su particular estilo alejado de la métrica académica pero embriagado de amor por la tierra. Aunque no le conozco personalmente, probablemente no estuviera a gusto al compararlo de tú a tú con Antonio Machado, así que lo compararé con un compañero de oficio, también aragonés: José Iranzo, El Pastor de Andorra .Ambos son herederos de una vieja tradición que se remonta a tiempos imperecederos de pastores con virtudes artísticas. Muchos pastores, en su deambular con el ganado, desarrollaron diversos talentos y facultades de muy diversa índole. También en Purujosa la tradición popular recuerda a Cecilio Lumbreras, pastor de la localidad que aprendió a entonar jotas con el acompañamiento rítmico de 6 piedras pulidas y erosionadas que el mismo seleccionaba en el barranco de Cuartún.

El Pastor de Carenas alcanzó popularidad gracias a sus columnas en el periódico La crónica de Calatayud y sus intervenciones radiofónicas en Cadena Ser. Posteriormente llegaría el libro Relatos del Pastor de Carenas (2007), obra de cabecera, de mesilla, de lectura previa al sueño nocturno. Textos cortos, de apenas dos carillas, pero con un profundo significado. Con ese estilo que me trae ecos de obras clásicas como El profeta de Gibran Khalil Gibran, como en el relato El viajero, pero con un telón de fondo mucho más próximo, las sierras de la Ibérica.



Sería difícil decantarse por un relato en concreto, ¡Son tantos y tan hermosos! Las alas de las mariposas, Gato, La colmena, El atardecer de los pastores, invierno, etc. De especial interés para la temática de este blog son aquellos textos dedicados a la despoblación, una temática muy presente a lo largo de su obra, con relatos que estremecen como El silencio del invierno o Los bueyes. Dejemos que hable el Pastor: “El empedrado de nuestros pueblos yace bajo un manto grueso de hormigón, sin gente que les de vida (…) En cualquier pueblo de media España, las calles de hormigón, languidecen desiertas, con las puertas y ventanas cerradas, las persianas bajadas sin nadie que se asome, sin nadie que las abra, solo con los gatos erizados al sol del mediodía. Ni siquiera temen que algún niño los apedree porque tampoco quedan ya pequeños…”

Nuño, Andrés. Relatos del Pastor de Carenas, Ed. Comunidad de Calatayud, 2007.

miércoles, 16 de diciembre de 2009

Santa Lucia hogueras y cuevas.


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Este fin de semana se celebró en Purujosa Santa Lucía. Festividad típica del solsticio de invierno, de raíces paganas, posteriormente sacralizada por el cristianismo donde el fuego tiene un papel protagonista. En muchos pueblos su celebración se ha pasado al fin de semana anterior, coincidente con el Puente de la Constitución, para que acudan más vecinos emigrados a la ciudad. En Purujosa tal vez se debería plantear puesto que estuvimos tan solo 12 vecinos.

Además, tampoco hubo misa en honor a la Santa dado que nuestro ermitaño anda de romería hacia Jerusalén, caminando, como los antiguos peregrinos. Las ultimas noticias que tuvimos nos decían que se encontraba en Grecia y que muy a pesar suyo, algún forajido, bandido o mala gente (que de los tres quedan en el Siglo XXI, igual que ermitaños) le había robado el bastón de avellano que le había regalado José Luís el día que abandonó Purujosa.
Sin embargo, a pesar de los contratiempos, la velada fue muy animada: Se había organizado una charla sobre espeleología a cargo de Mario Gisbert, del Centro de Espeleología de Aragón, autor del libro Cuevas y Simas de la Provincia de Zaragoza. Catalogo subterráneo (2009) él cual es muy querido en la localidad puesto que la visita con frecuencia para continuar las exploraciones por las muelas calizas de esta Cara Oculta del Moncayo. Cual fue mi sorpresa cuando bajé al albergue con Dani y Antonio, dos amigos de Calcena, y lo encontramos lleno, entre los espeleólogos que habían acudido a la cita y un numeroso grupo de montañeros navarros, de Buñuel para mas señas, que venían de travesía desde Alcalá de Moncayo, el éxito de convocatoria fue rotundo.
Posteriormente, salimos a la plazuela de San Ramón, donde Vicente y José Luís ya habían encendido la Hoguera. La noche era fría y todos nos apretabamos junto al fuego, esperando que se hiciera el chorizo, la panceta y las patatas. Fue una noche de hermanamiento a la vieja usanza, vecinos y visitantes, conversando junto al calor de la lumbre en una noche invernal, recordando viejas anecdotas. Sirva de ejemplo cuando Jacinto contó, para sorpresa de los montañeros, que al "innacesible" Tolmo de la Cina (impresionante peñón calizo) había subido en tiempos una vieja a cortar las carrascas que crecían en su cumbre. Luego los efectos del licor de Baco, ese vino de Paco traído desde Ricla, provocaron la desinhibición general y el jolgorio llegó al máximo cuando Vicente empezó a tirar cohetes y prendió la traca.

A la mañana siguiente cada Mochuelo a su nido, yo al monte y los espeleologos al interior de la tierra. En mi caso, bajé a Calcena donde había quedado con Antonio y fuimos a San Cristóbal, descendiendo por primera vez el barranco de Valderromper, con su bonita senda, marcada como PR-8. Los de las cuevas por su parte, hicieron una actividad que llevábamos tiempo planeando: la visita a la Cueva de la Virgen de Constantín. Entrando por su tejado, visitaron la parte posterior del altar comprobando que todavía se prolonga 25 metros y realizaron las cartografías correspondientes. Lamentablemente, no encontraron restos arqueológicos en su superficie cubierta de guano de murciélago. Sin embargo, yo estoy seguro que estarán. Sin duda, la Cueva tuvo algún uso en el pasado prehistórico y se convertiría en un lugar con significación espiritual que la Iglesia sacralizaría en post de la cristianización de los ritos paganos. Exactamente igual que ocurre con la hoguera del solsticio de invierno, ahora en honor a Santa Lucia. ¡ Y que nos conserve la vista muchos años!

lunes, 23 de noviembre de 2009

IV JORNADAS MICOLÓGICAS



Este otoño está siendo escaso en lluvias. Se nota en el bosque, se rumorea que incluso se han llegado a secar rebollos y sauces (aquí llamados sargas) junto al seco cauce del barranco de Peña Gorda. No me extraña. Tampoco está siendo un buen año de setas pero eso no ha impedido que un año más se celebren las jornadas micológicas.

En Purujosa, como en tantos pueblos montanos, las setas han estado presentes en el imaginario colectivo. Llegó a haber un tiempo donde familias enteras se sacaban un jornal gracias a los cientos de kilos de rebollones que se recogían en estos montes. Eran los años en que las plantaciones de pinos eran jóvenes y productivas.

Los jornadas sirven de pretexto para reunirnos y salir al campo juntos, los que viven en el pueblo todo el año, los que tenemos casa o los que vienen a visitarnos, viejos y nuevos amigos. Son unas jornadas familiares, pequeñas, acordes con el pueblo que las acoge, pero llenas de ilusión. Este año fuimos a buscar setas al Prado y a los carrascales adyacentes. Nos acompañaron tres camaradas de Tudela que frecuentan mucho Borobia y estas sierras ibéricas. Mientras Jacob, el pastor alemán de Vicente, trotaba por el prado, íbamos cogiendo diferentes especies, aunque pocas setas de cardo. También fue un fin de semana de caza y nada malo por cierto: 14 jabalís se cobraron, más que yo rebollones. Después, como siempre, vino nuestro amigo Pepe Uña, un gran micólogo y excelente persona, que consigue todos los años hacer un hueco en su apretada agenda para venir a la cara Oculta del Moncayo. Él, también como siempre, prefirió subir al vecino pueblo de Beratón, a esas tablas de pinares bajo la Sierra del Tablado que tantas sorpresas deparan al amante de las setas.

Por la tarde, realizamos la clasificación y exposición en el Ayuntamiento. Catalogamos 51 especies y alguna más que se quedarían en los cestos. Mientras clasificaba, Pepe nos daba sus explicaciones que posteriormente prolongaría con el exhaustivo pase de diapositivas con imágenes que conjugaban belleza y didactismo.

Con la llegada de la noche comienza el acto central de las jornadas: la cena popular en el albergue donde todos los platos tienen sabor setero, desde la tapa de paté con setas (excelente) al plato fuerte de la noche, el corzo con setas, que se deshacía en la boca. Además, la cena sirve de hermanamiento con los otros pueblos del valle, como demuestra el hecho de que en nuestra mesa estuviéramos representados vecinos de Calcena, Beratón y Purujosa. También vinieron amigos de Illueca, como Chori, que animó la velada con su música, karaoke y bingo incluidos.

Los jóvenes, terminamos la noche en Brea de Aragón, segundo pueblo de la comarca, donde habíamos quedado con unas amigas. Pero esa ya, es otra historia.

jueves, 30 de abril de 2009

José, un hombre de los Pirineos

El otro día estuve hablando con Gregorio. Él es uno de los dos apicultores de Purujosa, el otro es su cuñado, Juan Francisco. Ahora que llega la primavera, los enjambres alados recorren el territorio de flor en flor. Estuvimos hablando de abejas. Yo siempre he creído sentir una curiosidad innata por el mundo de las abejas. Sin embargo, esa conversación me sirvió para reflexionar sobre mi natural inclinación por ese apasionante mundo y concluí que dicho interés no fue innato: De pequeño nada sabía de abejas y nada me interesaban. Ahora poco sé, pero mucho me interesan ¿Por qué ese cambio?

Decía Ortega, ese gran pensador español: “Yo soy yo y mis circunstancias” Que razón tenía el sabio. Las palabras de Ortega me hicieron entender que mi interés por las abejas parte del día en que circunstancialmente leí el maravilloso libro de Severino Pallaruelo “José, un hombre de los Pirineos”. En uno de los capítulos del libro se describía con gran detalle como un hombre solitario de una perdida aldea del Pirineo cuidaba de los enjambres de abejas que le proporcionaban la miel. El relato iba acompañado de una fantástica serie de fotografías. Sin embargo, el libro no hablaba de un apicultor del Pirineo, hablaba de un hombre del Pirineo…

La conversación con Gregorio en las huertas de Purujosa y el recuerdo de aquel capitulo dedicado a las abejas me incitó a releer aquel libro que tan profunda huella había dejado en mi ser. Ya casi no lo recordaba, solo tenía retales en mi memoria, pero las impresiones estaban dormitando en mi subconsciente dispuestas a despertar con la misma fuerza que lo había hecho la primera vez. Recordaba que el libro no era un tratado de etnología al uso, siguiendo la objetiva metodología académica, donde prima la descripción frente a la emoción, la ciencia frente a los sentimientos. El libro era el relato de un mundo perdido, de uno del los últimos hombres libres de la sociedad, o esclavos de su medio, según se mire. Como decía aquella excelente canción de Más Birras: “Donde los pastores crearon un país (…) yo pertenezco a aquella raza de hombres que un día marcaron su ley”. Canción que parece compuesta pensando en la vida de nuestro protagonista.

Si pretendiéramos ser asépticos, primando nuestra imparcialidad, diríamos que estamos ante un manual de subsistencia en tercera persona, donde el observador (autor) describe el día a día del Protagonista (José). La vida de José aun gira al ritmo que marcan las estaciones, como lo hicieron nuestros antepasados. José es el heredero de una larga tradición de hombres que han sabido aprovechar las duras condiciones de su medio geográfico: pastorea con el ganado, cultiva el huerto, cría tocinos, su medio de locomoción son sus dos mulas, aprovecha la madera de boj para hacer sus instrumentos cotidianos, las rocas del entorno para levantar su casa y la madera de enebro hacer los tejados. Todo tiene un fin, una utilidad.

José murió, al poco de editarse su libro. Y con él no solo murió una parte de la Peña Montañesa, una parte del Pirineo, murió una parte de todas las montañas del Mundo, de todos los pueblos serranos de esta tierra. En Purujosa, ya hace años que murió nuestro ultimo José. Ahora nos quedan los libros para recordar a esta raza de hombres, que un día marcaron su ley.

Pallaruelo, Severino. José, un hombre de los Pirineos. Ed. Prames, 2006.