Vivencias y pensamientos sobre la ruralidad y la vida en el campo desde Purujosa pueblo casi deshabitado a la sombra del Moncayo.

lunes, 14 de noviembre de 2011

Calcenada de Otoño 2011.

Ayer fue la Calcenada de Otoño. Aunque las previsiones de participación eran menores que en otras ocasiones, al final se superaron los 1.000 participantes. La prueba sigue teniendo mucho gancho y gran repercusión.

El sábado fuimos a descargar el avituallamiento a la ermita de San Roque y dejamos el tiracañas enfriando para que al día siguiente las cervezas estuvieran bien fresquitas. A la cena acudió Fernando de Oseja, el cual ya se ha convertido en un colaborador habitual de la prueba, cosa que nos alegra. También estaban Mariano, Vicente y Jacinto, amigos de Purujosa, que iban a estar al día siguiente en el avituallamiento del Santo. Esa noche, fui agraciado en el sorteo de premios y me fui a dormir con una plancha nueva. Comenzaba esta Calcenada con un golpe de suerte.

El domingo a las 8 de la mañana acudí a Calcena, recogí a Paola y Luís, que estaban dirigiendo el tráfico de vehículos que genera la llegada de los senderistas, y nos subimos al Puerto de la Crucija, donde se ubica el 2º avituallamiento de la prueba. Allí, escondidos en una densa niebla, estaban el resto de los compañeros del avituallamiento. La llegada de los participantes, saliendo de la niebla, era fantasmagórica. Cómo dijo Alberto: “Parecen hordas de orcos en las tierras de Mordor”. Enchufé el radiocassette y la voz atronadora de Labordeta hizo que levantaran las tinieblas, saliese el Sol y que algún andarín se animara a cantar.

Luego bajamos a la ermita de San Roque y decoramos el lugar: Dos banderas de Aragón, una tocinera de la Peña el Ribazo y un cartel de “Plutocracia No, Democracia Si” que hacía juego con mi camiseta de indignado. Sin embargo, mi camiseta no podía competir con la de algún participante canino, con jersey de punto y dorsal incluido.

Como siempre, al comienzo la llegada de participantes fue fluida, lo cual permitió conversar con amigos que participaban. Un rato charraba con Vicente de Borja, que había venido con la familia. Después cogía capazo con Toñín de La Almunia y su novia Elena. Al rato recibía cariñosas felicitaciones por la labor de este blog, lo cual me llena de orgullo. También estuve con Felix de Tarazona, el cual me regaló una cariñosa dedicatoria fotográfica que comparto con vosotros.

Sin embargo, llegó un momento de agobio, en el que se formaron largas filas para recoger las cervezas. Los del tiracañas iban agobiados. Las chicas repartían conguitos y no paraban de gritar: ¡mas cajas de conguitos!. Yo intentaba derivar al personal hacia la mesa de los Aquiarius pero a la gente le tira mas el zumo de cebada. No obstante, al final, los voluntarios pudimos disfrutar de una cervecita relajada, acompañada con longaniza. Nos dio tiempo de hacernos una foto de familia y hasta de disfrazarnos.


¡Que no se diga que no somos el avituallamiento más marchoso!

P.D: Más fotos en la entrada del blog de mis amigos de la Peña el Ribazo

1 comentario:

  1. Estuvo genial! Lo mejor la cervecita al final del camino ;)

    ResponderEliminar