Vivencias y pensamientos sobre la ruralidad y la vida en el campo desde Purujosa pueblo casi deshabitado a la sombra del Moncayo.

domingo, 8 de enero de 2017

Contaminación en Madrid y líquenes en Purujosa: El pueblo, reservorio de óxigeno.

Estas navidades ha sido noticia la contaminación atmosférica en Madrid. El conocido como "smog", nube tóxica que se forma sobre las ciudades debido a la alta concentración de fuentes de emisiones de partículas contaminantes. 

Ahora Madrid tuvo que tomar la difícil decisión de restringir el tráfico para garantizar la salud pública de sus millones de habitantes. El tratamiento informativo de esta noticia refleja la "doble moral" de los max media españoles: Cuando otras capitales europeas habían tomado esas medidas eran ejemplo de modernidad y civismo. Si las medidas las toma uno de los "gobiernos del cambio" es sinómino de populismo. 


Quisiera compartir aquí la reflexión de David Comas, la cual suscribo enteramente: "Vamos a hablar claro. Llevan años con bombardeos mediáticos sobre el problema del medio ambiente bajo el lema de que es "cosa de todos", desviando la responsabilidad a la acción individual (que reciclemos, que no contaminemos, que ahorremos agua, etc...). Esta concepción, como ya preveíamos algunos, era una consigna neoliberal. Desviaba la responsabilidad sobre el medio ambiente a la acción individual y disipaba las responsabilidades colectivas.

Pues bien. El ayuntamiento de Madrid está intentando aplicar protocolos para frenar el impacto de la contaminación en la ciudad. ¿Cuál es la respuesta? Un acoso mediático y político por parte de todos esos sectores que hace unos años nos decían que el problema del medio ambiente era "cosa de todos". Si es cosa de todos es cosa colectiva. Si es cosa colectiva, corresponde a las instituciones aplicar medidas y políticas para llevarlo acabo. ¿Ecologista de verdad o ecologistas de boquilla? Parece que lo que se ha promocionado es lo segundo."


La mayoría de la población de planeta, incluida la española, vive en grandes ciudades. Es decir, la mayoría de la población del planeta respira aire contaminado. En ciudades como Pekín hasta la nieve es tóxica.  Es por eso que los pueblos, particularmente los de montaña, tienen un futuro enorme incluso como reservorio de aire puro. Hasta ahora veíamos las zonas rurales como válvulas de escape del estrés urbano, como medio de contacto con la naturaleza primigena olvidada en el hormigón, un lugar donde volver a ver las estrellas que se ocultan a las luces de la ciudad.


 Ahora lo tengo claro, los pueblos son incluso balnearios respiratorios, el lugar donde acudir para llenar los pulmones de aire puro. Un reciente estudio internacional demostraba como "los bosques valen 5 veces más de lo que cuestan".
  
No será cosa de un año, puede que tampoco de una década, pero los pueblos tienen un futuro como contrapeso de la vida urbana, la cual tiene muchas ventajas pero también una serie de problemas que encontrarán solución en el medio rural.

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